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Celulares en desuso como materia prima

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 le pidieron a la población que done sus dispositivos electrónicos obsoletos. Para tal fin, en el próximo mes de abril comenzarán a colocar cajas de recolección en edificios y comercios de electrónica. Luego, con el metal recolectado de esos aparatos confeccionarán las medallas para la competencia deportiva mayor, que tendrá lugar en aquel país.

La sustentabilidad es el objetivo: deberá estar integrada en todos los aspectos de la planificación y la ejecución de los Juegos Olímpicos.

Todos los dispositivos tienen pequeñas cantidades de metales preciosos y raros. El comité espera recolectar por este método, 40 kilos de oro, 4920 kilos de plata y 2944 kilos de bronce, lo necesario para producir 5.000 medallas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020.

Fuente: Clarin.com – Imagen:  Greenpeace

El lado trágico de los celulares

En el año 2011 el director de Guerrilla Girl, el danés Frank Piasecki Poulsen, estrenó el documental «Sangre en el móvil».

El trabajo, según su autor, «se interna en la industria del coltán, mineral imprescindible para la fabricación de móviles, una actividad que ha generado esclavitud, guerra y millones de muertos en África.»

Más allá de los esfuerzos relativos de algunos países en los últimos años, por caso los EE.UU. elaborando leyes tendientes a alentar la producción de móviles «libres de sangre» o Japón buscando alternativas al uso de las llamadas «tierras raras», «Sangre en el móvil» es una película que alerta sobre la responsabilidad social de las empresas y las tragedias que esconden algunas de sus actividades.

Gracias a Fernanda Sandez por hacernos saber de la existencia de este trabajo.

Celulares: ¿Por qué funcionan mal?

La pregunta fue respondida por el peridista especializado en tecnologia Alejandro Tortolini, en una columna para el programa «Catarsis Colectiva». un programa que se emite por FM Identidad de la ciudad de Buenos Aires.

Gracias a Alejandro por hacer disponible el audio de su participación, que compartimos a continuación:


Alejandro Tortolini. Columna sobre tecnología en «Catarsis Colectiva»

El programa número 15 del ciclo, completo, del que extractamos la columna, se puede escuchar en el sitio del programa haciendo clic AQUÍ.

Sobre los químicos nocivos en los celulares

Según una investigación realizada por iFixit en asociación con HealthyStuff.org, y publicada ayer por el sitio DiarioTi, los nuevos teléfonos son menos nocivos que los modelos más antiguos.

En el estudio se probaron teléfonos de los 10 principales fabricantes de smartphones, como Apple, Samsung, HTC, Nokia y Motorola.

El trabajo analizó los productos químicos utilizados en la producción de 36 modelos de smartphones, incluyendo el nuevo iPhone 5 y Samsung Galaxy S III.

Cada uno de los 36 modelos estudiados contiene al menos un químico nocivo como plomo, cloro, mercurio o cadmio. El estudio indica que hay factores de contaminación en todo el ciclo de vida del producto: en las minas de donde los minerales son extraídos, en los procesos de producción, y en los vertederos de basura donde terminan sus días.

Según el mencionado artículo, Jeff Gearheart, fundador de HealthyStuff.org, declaró que «incluso los mejores teléfonos incluidos en nuestro estudio están llenos de productos químicos nocivos. Estas substancias, que pueden causar daños durante la gestación, problemas de aprendizaje y graves enfermedades, han sido detectadas en concentraciones 10 a 100 veces mayores que lo considerado niveles naturales en vertederos de basura electrónica en China».

El peor producto de la lista fue el antiguo iPhone 2G, que es el más venenoso de todos. En el primer lugar, como el teléfono más «limpio», se sitúa Motorola Citrus, en tanto que el iPhone 4S ocupa el segundo lugar, por delante del reciente modelo 5.

En la categoría de «teléfonos peligrosos» se encuentran modelos antiguos como Nokia N95, Palm m125, Blackberry Storm 9530 y Motorola Moto W233 Renew.

El estudio aclara que el potencial de daño para el usuarios es relativamente pequeño. El mayor riesgo de intoxicación lo sufren los trabajadores en las fábricas donde se producen los teléfonos, seguidos por los residentes de las áreas donde es depositada la basura electrónica.

Fuente: DiarioTi

Informe sobre «Los celulares y los chicos»

Hace algunas semanas me entrevistaron para el programa «Bien Temprano», que se emite por Canal 5 de Rosario, acerca de los celulares en la escuela y las diferentes problemáticas que aparecen a partir de la presencia permanente de ese dispositivo en las actividades de los chicos.

Extractos de esa entrevista salieron en un informe, junto con las opiniones de especialistas, padres, docentes y aun los mismos chicos, titulado «Los celulares y los chicos», que se emitió al aire en el programa del 26 de junio pasado.

Aquí, el mencionado informe:

La fabricación de celulares en el país crece del 4 al 69% en dos años

Las principales marcas de celulares –Motorola, Sony Ericsson, Samsung, Nokia, LG y RIM, que se suma en octubre próximo- tienen plantas de ensamblado en Tierra del Fuego. Sólo Brighstar, pionera en esta cuestión -instaló su planta allí en 2005- produjo más de tres millones de equipos para Samsung, LG y Motorola durante 2010. Este crecimiento se demuestra claramente en los números: en 2009 los equipos que se produjeron apenas alcanzaba al 4% del mercado local; sin embargo durante el primer semestre de 2011 ese número trepó al 69%.

Por su parte BGH, que llegó en 2009 a la isla y tiene pensado alcanzar los dos millones de equipos para Motorola, Huawei, Sony Ericsson y ZTE antes de fin de año, duplicó su producción del año pasado de 700 mil dispositivos móviles.

A mediados de 2010, IATEC llegó al sur para fabricar celulares Nokia y también estará superando su producción del año pasado, con un estimado de entre 2,5 y 3 millones de móviles para diciembre de 2011.

Fuente: Dattatecblog
Fotografía: CanalAr

Celulares y cáncer II: la mirada desde la ciencia

Confieso que creo que jamás podría explicar con claridad, por cuestiones propias de formación, la lógica del funcionamiento de aquellas ondas sospechadas de carcinógenas, de las que hablamos en un post anterior. Pero no me hace falta: cuando la ciencia -la verdadera, aquella despojada de factores exógenos que le dan un tinte de opinión- viene en auxilio de nuestras incertidumbres, no queda más que adherir a las certezas que nos proveen.

Todo esto para explicar la satisfacción que me produjo leer al físico Alberto Rojo, profesor de la Universidad de Oakland en Michigan, EE.UU., en una columna publicada hoy en el diario Clarín, titulada «Los celulares son tan inofensivos como el microondas». Bueno, ya desde el título queda clara la postura del científico. La nota completa se lee haciendo clic aqui. A continuación, algunos párrafos para destacar:

Tengo amigos que no usan celular. Son pocos pero son. ¿Están más a salvo del cáncer que los incontables feligreses de la telefonía móvil? No. La razón, en tres palabras: la mecánica cuántica.

Me explayo: el celular recibe y emite radiación. Al hablar de radiación hablo de “luz”, una precisa coreografía de electricidad y de magnetismo en vibración por el espacio: las proverbiales ondas electromagnéticas. (…) Lo curioso es que la luz no es un fluido continuo sino que su estructura es granular, un chorro de municiones microscópicas, los cuantos de luz, cuya existencia postuló el gran Albert Einstein en 1905, la fecha de nacimiento de la hoy famosa mecánica cuántica, o física cuántica. Cuando la luz se emite o se absorbe, dice Albert, lo hace en cantidades fijas (…) Y lo más curioso todavía es que la energía de esas municiones (los “fotones”) depende del color, o la frecuencia de la luz. Un fotón de luz azul tiene más energía que uno de luz roja y mucho menos que uno de rayos X (que es invisible), que a su vez tiene mucha menos energía que uno de rayo gamma.

Lo fundamental aquí es que estas municiones de luz alteran -dañando o beneficiando- a los organismos vivos átomo a átomo, de a uno por vez. (…) Las mutaciones del ADN que dan lugar al cáncer son alteraciones a nivel atómico creados por radiación de alta frecuencia, donde los fotones (cada uno de ellos) son de energías altas. La incidencia de este tipo de radiación en el aumento de cáncer está muy establecida. En cambio, en el caso del teléfono celular, la frecuencia de la radiación es más o menos la misma que la del microondas de la cocina, donde la energía de cada fotón es insuficiente para arrancar un electrón de un átomo. El proceso de arrancar un electrón de un átomo es bautizado en jerga física por “ionizar”, y la radiación inculpada es ionizante.

Entonces, mientras un número relativamente chico de fotones de rayos gamma (radiación ionizante) puede alterar la química celular y dar lugar al cáncer, una horda de fotones visibles (los de la bombita de luz por ejemplo) o de microondas (los del celular) golpeándonos la piel cada segundo son inocuos. (…) Mas aún, las estadísticas no muestran un aumento de la incidencia de cáncer cerebral desde la invención de celular (incluso algunas muestran disminución), ni para los obreros que trabajan en las antenas de transmisión, donde la intensidad de la radiación es grande. Es cierto que las razones precisas de la génesis del cáncer son todavía objeto de estudio. Pero también es cierto que no hay un mecanismo físico plausible que vincule la radiación del celular con el cáncer, argumento suficiente para conjurar miedos infundados, y para acaso disuadir a mis amigos reticentes heresiarcas del roaming.

Por supuesto que hay posturas más o menos alarmistas sobre el tema, como aquellas que citamos alguna vez relevando miradas sobre la cuestión. El asunto es si nos quedamos con nuestros miedos sin más, o nos permitimos aprender y razonar.

Fuente: Clarin.com

La discusión de nunca acabar: celulares y cáncer

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud ha clasificado los campos de radiofrecuencia electromagnética emitidos por los teléfonos móviles como “posiblemente cancerígenos” para los humanos. Estas radiaciones están asociadas con el uso de teléfono móvil y podrían aumentar el riesgo de sufrir glioma, un tipo de tumor cerebral.

Según Jonathan Samet, presidente del grupo de trabajo de la mencionada agencia, “el riesgo podría existir y, por lo tanto, debemos mantener una estrecha vigilancia para estudiar si existe un vínculo entre los teléfonos móviles y el riesgo de sufrir cáncer”.

El anuncio llega tras la reunión de 31 científicos de 14 países en Lyon (Francia), donde han evaluado el potencial cancerígeno de estas radiofrecuencias. Los resultados definitivos serán publicados en una monografía y, el 1 de julio, en la revista The Lancet Oncology. Aunque el grupo de trabajo no cuantifica este riesgo, remite a un estudio de 2004 donde se mostraba un incremento del 40% de sufrir gliomas en personas que utilizaban el móvil una media de 30 minutos al día durante 10 años.

“Es importante que se realice una investigación adicional a largo plazo sobre el uso continuado de los teléfonos móviles debido a las posibles consecuencias potenciales para la salud pública de estos hallazgos”, indica Christopher Wild, director del IARC. El experto recomienda medidas prácticas para reducir la exposición como los dispositivos de manos libres o los mensajes de texto.

La monografía del IARC ha estudiado 900 agentes ambientales y de ellos, 400 han sido considerados como cancerígenos o potencialmente cancerígenos. Las radiaciones de los teléfonos móviles se encuadran en el Grupo 2B: existen pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos y menos que las suficientes en animales.

El Grupo 2B de la lista de carcinogenos

Cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) evalúa compuestos o factores físicos basándose en pruebas científicas existentes sobre la posibilidad de que genere cáncer lo puede clasificar en cuatro grupos. Uno de ellos, el grupo 2B, implica que es «posiblemente carcinógeno para el ser humano». Es decir, hay algunas pruebas de que puede causar cáncer a los humanos pero de momento están lejos de ser concluyentes.

En este grupo, además de la reciente inclusión de teléfonos móviles, figuran el plomo, el pesticida DDT, trabajar en una imprenta, el café, la gasolina y el diesel, trabajar haciendo limpieza en seco en una tintorería, el uso de polvos de talco, el bromuro de potasio (usado en el siglo XIX como anticonvulsivo y ahora prohibido), la profesión de bombero, fármacos como el Oxazepam (una benzodiacepina), la naftalina que empleamos para combatir las polillas, trabajar en una carpintería y algunos virus del papiloma.

Por caso, y como una muestra de que la discusión al respecto de esta cuestión está lejos de cerrarse, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España han pedido “precaución” con esta información, según informa la agencia SINC.

Fuente: Muy Interesante

Londres: con el celular, del auto a la celda sin escalas

En línea con la idea de nuestro post de días atrás, nos enteramos por Engadget en español que desde hace un tiempo los conductores británicos son penados con dos años de cárcel si los descubren enviando un SMS mientras manejan. Ahora, mejor aun, hablar sin un manos libres también tendrá la misma pena.

En los casos más extremos las personas sorprendidas infringiendo el código de circulación podrían ser acusadas de conducción temeraria, cargo que va asociado a una sentencia máxima de dos años de prisión y una sanción económica no definida. Anteriormente, lo más que le podía pasar a uno era tener que pagar una multa y perder tres puntos del permiso. Otras conductas con el mismo castigo serán ajustar el GPS sobre la marcha y escuchar música con los auriculares puestos.

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En un tránsito como el nuestro, en el que algunos deberían ir presos por el solo hecho de tocar el volante, vendría muy bien una medida por el estilo que obligue a los inescrupulosos y distraidos a pensar antes de hacer. Que no es poco.

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