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Sobre las cadenas y la bacteria L Casei Defensis

casei.gifCircula por estos días un mail que alerta sobre supuestas contraindicaciones en el yogur Actimel de La Serenísima, que contiene la bacteria del título. Nos molestan profundamente este tipo de mails -verdaderos hoaxes– por dos razones principales: difunden nuestra dirección de correo a discreción y son generalmente alarmistas y, al menos, exagerados. Como en ocasión de los mails sobre Dasani y las dioxinas, me tomé mi tiempo para leer sobre el tema. Esto se puede leer buceando en la red:

L casei defensis es una bacteria que se puede encontrar espontáneamente en los alimentos de origen lácteo y viviendo en simbiosis –asociación- con el resto de bacterias habituales del intestino humano sin dar lugar a infecciones y que ha sido seleccionado por los científicos de Danone para suplementar su producto Actimel. Los lactobacilos en general se caracterizan por formar ácido láctico como producto principal de la fermentación de los azúcares dando lugar a yogur a partir de la leche. En el intestino humano, L casei defensis, bacteria perteneciente al grupo de los lactobacilos, ha demostrado que puede reducir la incidencia y disminuir la duración de ciertos tipos de diarrea de origen infeccioso ejerciendo un papel protector sobre la flora intestinal normal lo que condiciona a su vez un mejor funcionamiento de las células que conforman las paredes intestinales, por lo que se puede considerar como beneficioso en términos generales para los procesos digestivos. También ha demostrado mejorar algunos de los parámetros -medidas de valoración- del sistema inmunológico –defensivo- intestinal local, pero no hay pruebas de que estos resultados puedan ser extrapolables al sistema inmunológico general. Es decir, actualmente no se puede afirmar que la presencia de esta bacteria en el intestino nos pueda proteger frente a una infección sistémica como pudiera ser, por ejemplo, una gripe. (DrLuengo.net)

Ahora bien: en el sitio del semanario Análisis de la actualidad se informó en su momento que en el mes de Abril del año pasado el diputado nacional Raúl Solanas (PJ-Entre Ríos) presentó un proyecto de ley proponiendo que se incluya en los prospectos de los productos alimenticios y bebidas una leyenda que advierta de manera “clara y visible para el consumidor” las contraindicaciones que tiene la bacteria L Casei Defensis. Sin lugar a dudas, una buena iniciativa, en la que fundamenta puntualmente que se debe obligar “a todas las empresas alimentarias a indicar en sus productos los efectos colaterales para que la población sea quien decida consumir o no dicho producto, y se evite ser engañada mediante avisos publicitarios”. La idea es que la etiqueta incluya las contraindicaciones, efectos secundarios y advertencias que contenga el producto en el consumo diario, continuo, y/o prolongado, las dosis recomendadas, y la certificación de organismos públicos de regulación.

Lo central de la cuestión es que Solanas afirma, luego de fundamentar la iniciativa con un argumento idéntico al que citamos aquí al principio, el del Dr. Luengo (¿quién habrá copiado a quien?), que:

(..) se ha descubierto que esta bacteria es generada normalmente por el 98 por ciento de los organismos, pero cuando se le suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente olvida que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años. En realidad, surgió como un medicamento para esas pocas personas que no lo elaboraban, pero ese universo era tan pequeño que el medicamento resultó no rentable; y para hacerlo rentable se vendió su patente a empresas alimenticias.

A continuación el diputado ofrece algunos datos que asustan, por si lo anterior fuera poco:

Existen varios trabajos de experimentación en animales y humanos que han demostrado que el consumo de ciertos probióticos y prebióticos, como esta bacteria disminuye el nivel de colesterol en sangre, sin embargo, aunque se han sugerido posibles mecanismos, ninguno se ha verificado. El gobierno nacional a través de la Secretaría de Salud obligó a la empresa láctea La Serenísima a indicar en su publicidad que el producto no debe consumirse por un tiempo prolongado; y cumplieron, pero en una forma tan sutil que ningún consumidor lo percibe (por ejemplo “desafío actimel: consúmalo durante 14 días” o “haga de agosto su actimel”). Es decir que si una madre decide completar la dieta con cualquier producto alimenticio que contenga la bacteria L Casei Defensis, no percibe ningún aviso sobre su inconveniencia y no ve que puede estar haciendo un daño importante a futuro a causa de las manipulaciones publicitarias para impulsar los negocios; y tampoco se le informa a esa madre que al hijo le está suministrando un medicamento.

Sobre este argumento es que circula el mail en cuestión. Reconozcámoslo: la teorías conspirativas tienen prensa. Pero en mi caso tienen un efecto contrario: quiero saber más.

Antes de seguir, planteo las dudas que me surgen de lo que leo:

  • ¿Dónde están los fundamentos científicos de semejante declaración? ¿Cuáles son las fuentes? ¿Quién hizo el estudio?
  • Si la cuestión es tan grave, ¿alcanza con una aclaración en la etiqueta? ¿No debería prohibirse primero y después investigar, si es que hay semejantes dudas?

Sigo. Me interné en el sitio de Actimel -por cierto, como decimos en Argentina, pusieron “toda la carne al asador” en esto- y encontré una gran cantidad de información sobre el producto. Entre otras cosas, aclara:

El lactobacillus casei es un fermento o bacteria, no una sustancia ni un medicamento, que tomado en cantidades suficientes, es útil para el organismo.

¿El L casei es un medicamento? No. L.casei es un fermento, que tomado en cantidades suficientes, es útil para el organismo.

¿El cuerpo humano genera L casei u otros fermentos? No. De hecho, ningún organismo elabora bacterias; simplemente éstas se hospedan en nuestro intestino, son nuestros huéspedes. Su incorporación es siempre externa, pues el organismo humano no las genera.

Indican también que los estudios médicos que conforman el dossier científico de Actimel están listados en la pestaña de bibliografía de la misma web.

No se trata de salir a defender una u otra posición sino de informarse convenientemente, no sólo para cuidar la propia salud sino para exigir decisiones de fondo a los responsables que lleven a investigar, decidir, controlar y, de ser necesario, tomar las medidas del caso que impidan que la población sufra por las acciones de empresarios inescrupulosos y funcionarios desinformados y descuidados.

Seguiremos consultando e informándonos, porque el tema es importante.

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7 reflexiones en “Sobre las cadenas y la bacteria L Casei Defensis

  1. Ingeniera en alimentos dice:

    Soy Ingeniera en Alimentos y quería opinar acerca del proyecto de ley 1405-D-2007 “BACTERIA “L CASEI DEFENSIS”: OBLIGATORIEDAD DE INCLUIR UNA LEYENDA EN PRODUCTOS ALIMENTICIOS DE CONSUMO HUMANO, ADVIRTIENDO SUS CONTRAINDICACIONES”

    Para acceder al proyecto de ley 1405-D-2007: http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=1405-D-2007

    En primer lugar, quiero aclarar que esto no pretende ser una defensa o un ataque al producto ACTIMEL en sí mismo, ni de los recursos publicitarios utilizados por la empresa elaboradora.

    Un alimento que provee L. Casei Defensis se conoce como alimento funcional, hacia el final de este comentario hay información acerca de este tipo de alimentos. Lo importante es que ningún organismo elabora bacterias, es decir, no las genera, simplemente éstas se hospedan en nuestro intestino, su incorporación es siempre externa. La forma externa de incorporarlo podría ser a través de un alimento (ej. ACTIMEL). Hay otros alimentos que proveen este tipo de bacterias YAKULT, ACTIVIA, SANCOR BIO, etc.

    Todos alimentos son aprobados por las autoridades sanitarias competentes en el lugar donde está instalada la planta elaboradora. De ninguna manera podemos considerar que los alimentos a los que se refiere el proyecto de ley 1405-D-2007, son medicamentos, de ser así la autoridad sanitaria interviniente no le hubiera otorgado un RNPA (Registro Nacional de Producto Alimenticio).

    Entendiendo que la intención del proyecto de ley 1405-D-2007es “frenar” la publicidad de cierta manera “engañosa” de los “mágicos” efectos de estos alimentos; este control sobre la información sobre los alimentos difundida en cualquier medio de comunicación está contemplado en la Disposición 4980/2005 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). En mi opinión lo que actualmente ocurre es que no se aplica con el correspondiente rigor esta disposición.

    ALIMENTOS FUNCIONALES:
    El colon es uno de los órganos metabólicamente más activos del cuerpo humano, y juega un papel muy importante en la nutrición y en la salud. Dentro los distintos componentes de la microflora colónica se encuentran algunas bacterias (bifidobacterias y lactobacilos) que impiden el crecimiento de bacterias nocivas para la salud humana y, por ello, en la actualidad hay un gran interés en mejorar el desarrollo de las bacterias benéficas disminuyendo, así, el crecimiento de las potencialmente patógenas.

    NINGÚN ORGANISMO ELABORA BACTERIAS, ES DECIR, NO LAS GENERA, SIMPLEMENTE ÉSTAS SE HOSPEDAN EN NUESTRO INTESTINO. SU INCORPORACIÓN ES SIEMPRE EXTERNA.
    Durante la vida intrauterina, la luz intestinal permanece estéril pero la colonización comienza inmediatamente luego del nacimiento y alcanza una estabilidad duradera hacia el primer año de vida. Dicha estabilidad puede ser alterada durante episodios de infecciones intestinales, tratamientos antibióticos, inmunodeficiencias transitorias o crónicas y en la vejez. La flora intestinal está siempre activa y se renueva aproximadamente cada 48 horas. Un factor externo que incide en la composición de la flora es la dieta y esto es particularmente evidente durante la lactancia.

    Existen 3 estrategias alimentarias que promueven el mantenimiento de un equilibrio mas saludable de la microflora intestinal, consistentes en la alteración beneficiosa de su composición, mediante el incremento de las cantidades de bifidobacterias, de lactobacilos o de ambos basadas en la utilización de prebióticos, probióticos y simbióticos.

    Los probióticos son microorganismos vivos reconocidos como habitantes normales del intestino humano que, al ser ingeridos, potencian las propiedades de la flora intestinal y contribuyen a mejorar la salud. Las bacterias probióticas suelen vehiculizarse a través de los lácteos, específicamente mediante las leches fermentadas y los yogures rotulados con “probio”, “GG” y “biopuritas”. La FDA los reconoce como ingredientes seguros para los cuales no es necesario establecer limites máximos permitidos en alimentos.

    Los prebióticos son ingredientes alimentarios (hidratos de carbono no digeribles) que poseen un efecto favorable sobre la flora intestinal ya que estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias benéficas. Los simbióticos son la combinación de pre y probióticos. Tanto los prebióticos como los probióticos son considerados alimentos funcionales, y se definen, como aquellos alimentos que contienen un componente, sea o no un nutriente, que afecta una o varias funciones del organismo en forma específica y positiva, promoviendo un efecto fisiológico que va más allá de su valor nutritivo tradicional. La función de los mismos es mantener o mejorar el estado de salud y bienestar y reducir el riesgo de padecer enfermedades.

  2. Enrique dice:

    Ingeniera:

    Gracias por el aporte. Como decimos, la idea no es tomar una posición o partido a favor o en contra, sino informar sin caer en trampas.

    Estos emails que circulan en realidad desinforman, porque dan como verdades hechos que rara vez alguían se toma el tiempo de analizar en profundidad.

    Detengámonos a pensar y consultar a los que saben antes de difundir cuestiones dudosas como verdades absolutas.

    Gracias, y saludos,

  3. Paco dice:

    Enrique:
    Tu interés en averiguar se detuvo en el sitio de Actimel, que practicamente transcribiste entero. (!?)
    Incluso reprodujiste textualmente la frase “los estudios médicos que conforman el dossier científico de Actimel están listados en la pestaña de bibliografía de la misma web”, cuando no existe tal pestaña ni hay listado bibliográfico en esa página.
    Es difícil para las empresas defenderse de este tipo de denuncias que meten miedo.
    Pero mandar a un enrique o cualquier otro que hable por uno no es la actitud correcta. Abran la información, asuman que hay una denuncia y ofrezcan todas las explicaciones que satisfagan al público.
    Eso espero yo como consumidor.
    Les voy a empezar a creer cuando publiquen ese dossier médico.
    Slds.

  4. Enrique dice:

    Estimado Paco:

    Lamento informarte que me estás dando una entidad que no tengo: no soy médico ni especialista en alimentación -justamente por eso publiqué el comentario que dejó aquí una ingeniera en alimentos, como para darle el espacio a los que saben- y tampoco tengo relación con las empresas mencionadas; es más: escribí el post pensando en los consumidores pensantes, sin ningún interés particular.

    Además, el post trata sobre las cadenas de mails y las personas que, sin pensarlo, reenvían emails a cientos de contactos sin verificar la información, distribuyendo nuestra dirección de correo sin ningún cuidado. Sólo busqué recabar información para estar enterado sobre el tema, porque me interesa, pero la cuestión que abordo es el problema de las cadenas.

    El reclamo del dossier dirigilo por favor a Actimel.

    Finalmente, creo que estoy siendo demasiado amable contigo, teniendo en cuenta tu descortesía de atribuirme una intencionalidad sin conocerme y sin haber leído con atención este y otros post sobre asuntos similares en este blog como para darte cuenta desde que lugar hablo. Pero tranqulo: nadie me mandó a escribirte esto.

    Suerte en tu búsqueda,

  5. Ingeniera en alimentos dice:

    Paco,

    Tal vez pasaste por alto estas frases:

    En primer lugar, quiero aclarar que esto no pretende ser una defensa o un ataque al producto ACTIMEL en sí mismo, ni de los recursos publicitarios utilizados por la empresa elaboradora.

    Entendiendo que la intención del proyecto de ley 1405-D-2007es “frenar” la publicidad de cierta manera “engañosa” de los “mágicos” efectos de estos alimentos; este control sobre la información sobre los alimentos difundida en cualquier medio de comunicación está contemplado en la Disposición 4980/2005 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). En mi opinión lo que actualmente ocurre es que no se aplica con el correspondiente rigor esta disposición.

  6. Ingeniera en alimentos dice:

    El 19/03/08 la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) informó acerca de productos que contienen lactobacillus casei

    En referencia a notas periodísticas aparecidas en el día de la fecha referidas a la inquietud surgida por parte del Defensor del pueblo de la Provincia de Formosa sobre el supuesto efecto nocivo de productos que contienen lactobacillus casei, la ANMAT informa:
    1. No existe ninguna prueba científica que avale la afirmación de que el Lactobacillus Casei sea nocivo para la salud. Por el contrario, existe frondosa literatura científica que sostiene que es benéfico. En ese sentido, la ANMAT oportunamente ha publicado en su página Web información al respecto http://www.anmat.gov.ar/consumidores/alimentos/Alimentos_Funcionales_Probioticos.pdf
    2. Además de la opinión de sus propios especialistas, esta Administración ha consultado al Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA-CONICET), que es el principal Instituto de Investigación en esta área en el país. Cabe aclarar que no existe ninguna hormona en ningún ser viviente que produzca bacterias, por lo cual es absolutamente imposible que la ingesta de un alimento conteniendo una bacteria inhiba una supuesta hormona capaz de producir “naturalmente” esa bacteria en el organismo humano. Para mayor información puede consultarse la página Web de CERELA http://www.cerela.org.ar
    3. Los productos aludidos se encuentran todos aprobados para la comercialización por las autoridades jurisdiccionales competentes.
    4. El Lactobacilo Casei y otros lactobacilos, forman parte de un gran número de productos lácteos y otros alimentos.
    5. Las objeciones de la ANMAT para las marcas ACTIMEL y ACTIVIA están relacionadas con las formas publicitarias que adoptan las empresas elaboradoras de esos productos, ya que – a entender de este Organismo- no se ajustan adecuadamente a las normas del Código Alimentario Argentino (CAA).
    6. En relación al punto anterior –publicidad de alimentos-, las actuales autoridades de la ANMAT están revisando las disposiciones vigentes a fin de introducir modificaciones que eviten ambigüedades en la interpretación de las normas y permitan cumplir cabalmente con el espíritu de CAA.

  7. Enrique dice:

    Gracias, Ingeniera. Es muy importante el aporte porque denota un interés y un ejercicio de responsabilidad por parte de las autoridades competentes.

    Seguramente habrá algunas críticas a esta declaración, habida cuenta de la desconfianza de mucha gente al respecto de la relación estado-empresas.

    Interesante el punto de la revisión de la publicidad del producto. Tal vez un ajuste a la manera que se publicita restablezca la confianza del consumidor a través de la difusión de datos ciertos.

    Insistimos con lo que pedíamos en el post: no se trata de salir a defender una u otra posición sino de informarse convenientemente, no sólo para cuidar la propia salud sino para exigir decisiones de fondo a los responsables que lleven a investigar, decidir, controlar y, de ser necesario, tomar las medidas del caso que impidan que la población sufra por las acciones de empresarios inescrupulosos y funcionarios desinformados y descuidados.

    Enhorabuena que este sucediendo en este caso.

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